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ANASTASIA GENG: LA STORIA

SU HISTORIA ANASTASIA GENG



Originaria de Letonia, uno de los países Bálticos, que gracias a sus 500 km.  de costa occidental le llaman también “país de el ámbar”, sus antepasados son letones y alemanes.

 

El padre de Anastasia, Nicolai Von Schwabe, era un oficial de la corte del Zar Nicola II, en San Petersburgo,  igualmente la madre de Anastasia, Alice Sanderson, vivía en San Petersburgo. En 1917, cuando surgió la revolución, los dos jóvenes lograron huir a través de Finlandia y Suecia, para llegar a Berlín. Se casaron en el año 1920 y el 15 de abril del 1922 nació  su primera hija, Anastasia, que tomó el nombre de la madrina, la hija del Zar.

 

Eran los años de la crisis económica mundial: para poder dar lo necesario a sus hijos, la madre de Anastasia los llevó con sus abuelos a Riga en Letonia.  Crecieron y aprendieron tres idiomas, con una abuela alemana de Kurland, un abuelo letón y una niñera rusa.

 

Posteriormente la madre de Anastasia se divorcio y regresó a la casa de sus padres. 

 

En febrero de 1945, con un frío polar, la familia tiene que huir nuevamente a occidente, y como antes, debe abandonar todas sus pertenencias.  Esta vez es demasiado tarde, el ejército soviético los detiene. A Anastasia, como otras mujeres jóvenes, la mandan a un campo de concentración cerca del Mar Blanco (círculo polar ártico). Estuvo detenida en diferentes campos, primero en la región de Archangelsk, después en Ucrania, sufriendo el frío, el hambre y el calor.  Los trabajos forzados consistían en interminables y duros días en las minas subterráneas, donde no se podía estar en pie, o en la construcción de caminos. Como para otras personas, fue sólo su fe y confianza en Dios, lo que la ayudó a sobrevivir y sobre todo a no perder la esperanza.  Cada noche, aunque estuviera agotada, iba de casa en casa a dar ayuda a través de la oración y el consuelo.

 

Después de que se fracturó un brazo, totalmente agotada, la liberan en el verano de 1947.  Pasan 50 años antes que ella hable de su deportación.  Siguieron años de convalecencia en el hospital de las diaconesas de Brema (Alemania), donde una vez restablecida, da sus servicios como enfermera y después como ayudante espiritual, esto hasta el año 1952.  Participa en seminarios: “sostener la comunidad” y “para el servicio pastoral” convirtiéndose en maestra de religión.

 

En 1959 se casó con Johannes Geng, doctor en Química, en 1960 y 1962 nacen sus 2 hijos Paul y Marga.  Entre 1970-1972 hizo otras formaciones y entro como voluntaria en el “teléfono amigo” de Darmstad, durante el año 1973 es la responsable de este servicio, posición que ocupó hasta su pensión en el 1987.  De 1987 al 1996 continuó con una supervisión de un grupo de voluntarios.

 

Cuando sus hijos fueron grandes y autosuficientes, inició a trabajar como guía de turistas para la agencia de viajes bálticos de Mónaco. En 1974 regresa a Letonia. Eran largos y agotadores viajes en tren que requerían una gran responsabilidad de parte de la guía turística. Ida y regreso duraban 3 días, se pasaban 4 fronteras de los países del este con 8 controles de pasaportes y equipaje.  Anastasia hizo esta actividad hasta 1989, acompañando una o dos veces al año a los grupos, y visitando su patria natal, encontrando sus raíces.  Después de 1989 y hasta el 1995 regresó regularmente a Riga viajando en privado.

 

En 1970 descubre las danzas meditativas con Bernhard Wosien a través de Charlotte Willberg.  A partir de este momento inicia la formación de grupos en Alemania, paralelamente inició realizar las coreografías de sus danzas asociándolas a hierbas medicinales, flores, ciclos de la luna y diferentes aspectos de la vida.

Durante la década de los ochentas viajó a diferentes ciudades de Alemania y posteriormente a Suiza, para conducir seminarios y dar a conocer sus danzas inspiradas en el folklor y a la música de su país, los participantes tenían la oportunidad de vivir la riqueza y la alegría de estas danzas, y percibían también, el amor por la naturaleza de Anastasia, su sabiduría y su buen humor.

 

Durante los años de su actividad profesional en el  “teléfono amigo”, así como en sus seminarios de danza, ayudó  muchas personas a superar sus crisis personales. Su creatividad fue la clave mágica a través de la cual los danzantes pudieron encontrar y experimentar nuevas conexiones. Mediante las danzas Anastasia se conectaba a los cuentos, temas bíblicos, fases de la vida, energía curativa de los colores, de las piedras y de los cristales. Cuando descubrió, a mediados de los ochentas, las flores de Bach, sintió una mayor conexión entre las danzas y las propiedades armonizantes de las esencias de las flores del Doctor Edward Bach.

 

Cuando estaba pensionada, al inicio de los noventa, inició una colección en 3 casetes de un gran número de sus danzas, las publica titulandolas: “Schluesselblume”, “Espe”, “Staiti”. En  el 2008, estas danzas fueron coleccionadas en un CD.

 

Continuando a ocuparse de la conexión entre danzas, pasos y Flores de Bach,  Mechthild Scheffer, fundadora del Centro Dr. Bach de Hamburgo, excelente terapeuta, danzando con Anastasia la primera vez en el 1992, percibió la gran fuerza curativa de las danzas y la ayudó a agruparlas, escribiendo las danzas y las coreografías en un libro, la redacción le llevo hasta el año 1996; en este año fue publicado “Anastasia Geng, Bachbluetentaenze”, este libro no está traducido en otros idiomas.

 

A partir del 1992, Anastasia difundió y enseñó sus danzas conduciendo diferentes grupos de formación en Sttugart, Colonia, Berlín, Darmstadt, entre otros.

 

Siempre llevaba un collar de ámbar en el cuello.  Su vida fue laboriosa, con tanta vida y actividades diferentes.  Formó parte también de un movimiento feminista para la creación de una nueva forma de paridad de derechos entre hombres y mujeres: estaba también muy informada en temas de psicología, teología feminista, cultura patriarcal, religión, cuentos, tradiciones, danzas y plantas curativas. Demostró siempre una actitud hacia los problemas sociales y las posibilidades de desarrollo del individuo.  Los pensamientos de todas sus lecturas se integraban completamente a su trabajo y los compartía con sus colaboradoras, amigas y personas interesadas.  Si consideraba un libro particularmente interesante y significativo, compraba diferentes copias para prestarlos o regalarlos.  Seguido copiaba artículos de revistas para proponerlos en sus cursos y en sus grupos de danza.  Su cuerpo, su alma y su espíritu estaban constantemente en movimiento.

Ayudó muchas personas a encontrar su camino.  Sus danzas son compartidas, enseñadas y realizadas por muchos maestros que ella misma formó.

 

En febrero 1997 tuvo un golpe apoplético que la inmoviliza de una parte del cuerpo y le provoca graves disturbios al hablar.

 

En honor de Anastasia se depositó una piedra el 16 de septiembre del 2002 en Frankfurt en Main, en una pequeña ceremonia en el “Frauen-Gedenk-Laburinth” (laberinto dedicado a las mujeres, formado por 1000 piedras, sobre estas piedras es posible escribir una dedicatoria), este evento la conmovió profundamente. Después de 3 meses, en el atardecer del segundo domingo de diciembre, el 8 de diciembre 2002, Anastasia deja este mundo, después de 6 años de enfermedad.  Su tumba se encuentra en el cementerio viejo de Darmstad.

 

Sobre su lápida está escrito…

1922 – 2002

Cuando moriré

no me lloren,

mi Amor sobrevivirá,

 

ANASTASIA GENG – VON SCHWABE

y vendrá a encontrarlos vestido de extranjero

y los bendecirá.

 

(Traducción libre de Joachim Ringelnatz)

 

Anastasia logró plenamente el objetivo de su existencia terrenal.  ¡Cuantas veces nos recordaba el ciclo del nacimiento y de la muerte!  Finalmente su más alto deseo se realizó,  Durante el periodo de su enfermedad, así como a través de su vida, tomo su fuerza en la fe.  Nos regaló su amor, su sabiduría y nos abrió tantas puertas.

 

La música que Anastasia recolectó nos refuerza, sus palabras y sus escritos ayudan y curan. Sus danzas son una fuente cristalina, de la cual podemos tomar lo que necesitamos en cada momento de nuestra búsqueda del equilibrio.  Si enseñas estas danzas, no te olvides  mencionar quien  te las dio.